La carpintería exterior define buena parte del comportamiento energético, acústico y de estanqueidad de un edificio. Sin embargo, en muchos proyectos la especificación de los cerramientos se resuelve con una línea genérica en el pliego que deja demasiado margen de interpretación al instalador o al promotor. El resultado suele ser una negociación a la baja en prestaciones, problemas de cumplimiento normativo detectados en fase de obra y, en el peor de los casos, reclamaciones postventa que acaban afectando a la dirección facultativa. Este artículo está pensado para arquitectos que trabajan con cerramientos de PVC —en obra nueva o rehabilitación— y quieren disponer de un marco de exigencias claro desde la fase de proyecto. Se repasan los requisitos normativos que establece el CTE (especialmente el DB-HE en su versión vigente), los criterios técnicos que deben quedar definidos en la documentación de proyecto, las condiciones de ejecución e instalación que conviene supervisar en obra y los errores de prescripción más frecuentes que generan desviaciones entre lo proyectado y lo ejecutado. El objetivo es ofrecer una referencia práctica para que el arquitecto pueda prescribir con precisión, negociar con el fabricante desde una posición técnica sólida y controlar la ejecución sin depender de lo que cada empresa instaladora considere «suficiente».
¿Qué debe exigir un arquitecto al prescribir cerramientos de PVC?
Como mínimo, valores declarados de transmitancia térmica del conjunto (Uw), permeabilidad al aire según UNE-EN 12207, resistencia al viento, marcado CE con prestaciones específicas, y documentación que permita verificar el cumplimiento del CTE DB-HE para la zona climática del proyecto.
Prescribir cerramientos no es elegir una marca y un color. Es definir un nivel de prestaciones medible y verificable que el fabricante debe garantizar con documentación técnica. El arquitecto necesita que el pliego recoja valores concretos —no rangos comerciales— para poder justificar el cumplimiento normativo en la memoria del proyecto y, llegado el caso, exigir responsabilidades si la ejecución no se ajusta a lo prescrito.
En cerramientos de PVC, esto implica especificar la serie del perfil (profundidad constructiva, número de cámaras, clase según EN 12608), la composición exacta del acristalamiento (espesores, tratamientos, tipo de gas en cámara, factor solar), las prestaciones del conjunto montado (Uw, clase de permeabilidad, resistencia a carga de viento) y las condiciones de instalación (sellado perimetral, fijación, compatibilidad con el soporte). También conviene definir qué documentación debe entregar el fabricante antes del inicio de obra: fichas técnicas con valores declarados, marcado CE del producto, ensayos tipo cuando se requieran, y un compromiso claro sobre tolerancias dimensionales y plazos.
Un fabricante que trabaja con criterio técnico debería facilitar toda esta información sin que el arquitecto tenga que perseguirla. Si la respuesta es un catálogo genérico sin valores específicos para la configuración prescrita, conviene buscar un proveedor con mayor capacidad de soporte técnico.
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Marco normativo: qué exige el CTE en cerramientos acristalados
El Código Técnico de la Edificación establece las exigencias básicas que afectan directamente a la prescripción de cerramientos. Para el arquitecto, los documentos clave son el DB-HE (Ahorro de energía), el DB-HR (Protección frente al ruido) y el DB-HS (Salubridad), además de las normas UNE de ensayo y clasificación de ventanas.
El DB-HE1 regula las condiciones para el control de la demanda energética y establece tres parámetros fundamentales para los huecos acristalados. El primero es la transmitancia térmica límite (Ulim), que varía según la zona climática de invierno del proyecto. Un hueco en zona D3 —como Madrid— tiene exigencias significativamente más restrictivas que uno en zona A o B. El segundo es el control solar (qsol;jul), que limita las ganancias solares en verano y cobra especial importancia en fachadas con alto porcentaje de huecos o sin protecciones solares exteriores. El tercero es la permeabilidad al aire (Q100), clasificada según la norma UNE-EN 12207, con valores límite que dependen de la zona climática y que afectan tanto a la ventana individual como, en edificios residenciales nuevos de más de 120 m², a la estanqueidad global del edificio (n50).
Lo que el arquitecto debe tener presente es que estos valores no se comprueban por separado: actúan sobre el coeficiente global de transmisión de calor (K) del edificio. Esto significa que una carpintería con prestaciones insuficientes puede comprometer el cumplimiento del K incluso si el resto de la envolvente está bien resuelta. En sentido inverso, una carpintería de altas prestaciones permite compensar otros elementos más débiles de la envolvente, lo que da margen de diseño.
El DB-HR establece las exigencias de aislamiento acústico. En fachadas con ventanas, el porcentaje de huecos y las prestaciones acústicas del conjunto (perfil + vidrio + juntas) determinan si la envolvente cumple los valores límite de la tabla 2.1 del DB-HR. Para entornos urbanos con alta carga de ruido, es frecuente que la ventana sea el elemento limitante, y la elección del acristalamiento —vidrios laminados acústicos, espesores asimétricos— resulta tan determinante como la del perfil.
Criterios de prescripción: qué definir en el pliego de condiciones
Un pliego de condiciones eficaz para cerramientos de PVC debería recoger los siguientes aspectos técnicos con valores específicos, no con descripciones genéricas.
La definición del perfil incluye la serie y profundidad constructiva (70 mm, 82 mm), el número de cámaras, la clase según UNE-EN 12608-1 (exigir clase A para paredes exteriores ≥2,8 mm), el tipo de refuerzo interior (acero galvanizado, espesor mínimo) y el sistema de juntas (doble o triple junta). En proyectos con exigencias elevadas de eficiencia, es razonable prescribir perfiles certificados por un organismo independiente como AENOR, y en proyectos orientados a Passivhaus, exigir que el sistema esté certificado por el Passivhaus Institut.
La especificación del vidrio debe incluir la composición exacta (espesor de lunas, tipo de tratamiento bajo emisivo o de control solar, espesor y tipo de gas en cámara), el valor Ug declarado y el factor solar g┴. Para huecos con exigencia acústica, es necesario especificar el índice de atenuación Rw del acristalamiento y, si procede, del conjunto ventana+persiana.
El pliego debe recoger las prestaciones del conjunto montado: el valor Uw (transmitancia térmica de la ventana completa, calculado según UNE-EN ISO 10077-1 o declarado mediante ensayo), la clase de permeabilidad al aire (preferiblemente clase 4 para zonas climáticas C, D y E), la clase de estanqueidad al agua y la clase de resistencia al viento. Estos tres últimos parámetros son los que figuran en el marcado CE según la norma de producto UNE-EN 14351-1.
Finalmente, conviene incluir condiciones sobre la instalación: referencia a la norma UNE 85219 para la ejecución de encuentros entre hueco y carpintería, tipo de sellado perimetral, requisitos de fijación mecánica al soporte, y tratamiento de puentes térmicos en el perímetro del hueco.
Diseño del hueco: decisiones que afectan a la prescripción
El arquitecto toma decisiones de diseño que condicionan directamente las exigencias sobre la carpintería. Estas son las más relevantes desde el punto de vista técnico.
El porcentaje de huecos en fachada es el primer factor. A mayor superficie acristalada, más exigentes deben ser las prestaciones térmicas y de control solar de la ventana para cumplir el K global y el qsol;jul. En fachadas muy acristaladas (por encima del 60% de hueco), los valores de Uw y factor solar necesarios para cumplir normativa pueden requerir triple acristalamiento y perfiles de 82 mm, lo que tiene implicaciones de peso, anclaje y coste.
La orientación de cada fachada determina el equilibrio entre captación solar e inercia térmica. En fachadas sur con poca protección, el control solar del vidrio es crítico. En fachadas norte, lo prioritario es minimizar las pérdidas térmicas. Estas diferencias justifican especificaciones distintas por orientación dentro del mismo proyecto.
El tipo de apertura también influye. Las ventanas de PVC abatibles ofrecen la mejor estanqueidad al aire y al agua por su cierre perimetral multipunto. Las ventanas correderas de PVC permiten huecos de grandes dimensiones sin invadir el espacio interior, pero requieren sistemas de alta gama (correderas elevables) para alcanzar las mismas clases de permeabilidad que las abatibles.
La integración de elementos complementarios —cajones de persiana, aireadores de ventilación según DB-HS3, mosquiteras— debe resolverse desde la fase de diseño, no improvisarse en obra. Un cajón de persiana mal integrado puede generar un puente térmico que anule las prestaciones del perfil, y un aireador colocado sin criterio puede comprometer la estanqueidad del conjunto.
Ejecución e instalación: qué controlar en obra
La ejecución de la carpintería es uno de los puntos donde más distancia puede haber entre lo prescrito y lo realmente instalado. El control de la dirección de obra en esta fase es determinante.
El primer punto de control es la recepción del producto. Antes de la instalación, el arquitecto (o la dirección de ejecución) debe verificar que la carpintería recibida en obra coincide con lo prescrito: serie de perfil, composición del vidrio, herrajes, y que el marcado CE del producto recoge las clases de prestaciones exigidas en el pliego. Un marcado CE genérico no es suficiente; las prestaciones declaradas deben corresponderse con la zona climática y las exigencias del proyecto.
El segundo punto es la preparación del hueco. El soporte debe estar aplomado, nivelado y limpio. Las tolerancias dimensionales del hueco condicionan la holgura perimetral, que a su vez determina el tipo y espesor del sellado. Un hueco fuera de tolerancia obliga a soluciones de relleno que pueden comprometer la estanqueidad si no se ejecutan correctamente.
El tercer punto es el sellado y la fijación. La norma UNE 85219 establece los principios para la ejecución de los encuentros entre carpintería y obra. El sellado debe resolver tres funciones: barrera al agua por el exterior, barrera al vapor por el interior y aislamiento térmico en la holgura perimetral. En la práctica, esto implica un sistema de sellado con materiales diferenciados (espuma de poliuretano para el aislamiento, cinta o membrana para la barrera de vapor interior, sellador elástico o premarco con junta para la estanqueidad exterior). Una línea de silicona por la cara exterior no es un sellado correcto: es una solución provisional que fallará en cuanto el material pierda elasticidad o la junta trabaje por dilatación.
El cuarto punto es el aplomado y el reglaje final de la carpintería. Una ventana bien fabricada pero mal aplomada generará problemas de cierre, desgaste asimétrico de herrajes y pérdida de estanqueidad. El reglaje de los herrajes tras la instalación es imprescindible para que el cierre perimetral funcione correctamente.
Errores frecuentes en la prescripción de cerramientos
Hay errores de prescripción que se repiten en muchos proyectos y que podrían evitarse con una especificación más precisa desde la fase de redacción.
Prescribir solo el material y el tipo de apertura sin definir prestaciones medibles. Un pliego que dice «ventana de PVC oscilobatiente con doble acristalamiento» deja abierta la puerta a que se instale la solución más barata del mercado, que probablemente no cumpla las exigencias del proyecto.
No diferenciar las exigencias por orientación de fachada. Aplicar la misma especificación a todos los huecos es técnicamente ineficiente: se sobredimensiona donde no hace falta y se queda corto donde más exigencias hay.
Ignorar la transmitancia del cajón de persiana. El CTE establece que la transmitancia del hueco debe calcularse incluyendo el cajón de persiana cuando exista. Un cajón sin aislamiento puede elevar la Uw del conjunto hasta valores que incumplan la normativa, aunque la ventana por sí sola cumpla holgadamente.
No exigir marcado CE con prestaciones específicas. El marcado CE es obligatorio para comercializar ventanas, pero las prestaciones declaradas pueden variar enormemente. Un arquitecto debe exigir que el marcado CE del producto instalado recoja las clases de prestaciones que el proyecto necesita, no solo que exista.
Delegar la solución de instalación al instalador sin criterios definidos. El encuentro hueco-carpintería es un punto crítico para la estanqueidad y los puentes térmicos. Si el pliego no define cómo debe resolverse, cada instalador aplicará su criterio —y no siempre será el adecuado—.
Preguntas frecuentes
¿Qué clase de permeabilidad al aire debe exigirse en cerramientos de PVC?
Depende de la zona climática. Para zonas C, D y E (la mayoría del centro y norte de España, incluyendo Madrid), es recomendable exigir clase 4 según UNE-EN 12207. Los perfiles de PVC de calidad con cierre perimetral alcanzan esta clase sin dificultad.
¿Es necesario exigir el valor Uw o basta con el Uf del perfil y el Ug del vidrio?
El Uw del conjunto completo (perfil + vidrio + intercalarios + cajón si existe) es el único valor que permite verificar el cumplimiento del CTE DB-HE. Los valores parciales son útiles para el cálculo, pero no sustituyen al dato del conjunto montado.
¿Qué certificaciones conviene exigir en los perfiles de PVC?
Como mínimo, clase A según UNE-EN 12608-1, que garantiza un espesor de paredes exteriores ≥2,8 mm. Idealmente, certificación por un organismo independiente como AENOR con Marca N. Para proyectos Passivhaus, el sistema debe contar con certificado del Passivhaus Institut.
¿La norma UNE 85219 sobre instalación de ventanas es de obligado cumplimiento?
No es de obligado cumplimiento directo por el CTE, pero establece los criterios técnicos de referencia para la ejecución de encuentros hueco-carpintería. Prescribirla en el pliego es una buena práctica que da cobertura técnica a la dirección de obra para exigir una instalación correcta.
¿Cómo afecta el cajón de persiana a la transmitancia del hueco?
El cajón se incluye en el cálculo de la Uw del hueco según el CTE. Un cajón sin aislamiento puede incrementar la transmitancia del conjunto entre un 15% y un 30% respecto a la ventana sola. Es imprescindible especificar cajones con aislamiento térmico integrado.
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